jueves, 21 de julio de 2016

Entrevista para Lecturas Compartidas


Me llamo Ana Belén Rodríguez Patiño (siempre firmo mis libros con los dos apellidos, porque para mí la rama familiar materna es muy importante). Nací en la ciudad de Cuenca, aunque me he criado en Madrid desde muy pequeña (desde los dos añitos). Sin embargo, mi vida como lectora y escritora está siempre unida a mi ciudad natal, en las vacaciones donde leía todo lo que había por casa, que afortunadamente era mucho.
Siempre quise ser escritora. Otras cosas también, como todos los niños, pero sobre todo escritora. Fui soñadora, muy tímida y amante de la libertad (mis personajes la buscan constantemente). Siempre me vi viajando, estudiando Historia o Arqueología, y escribiendo. Al final, estudié Historia, me doctoré con un tema sobre la Guerra Civil, y no he parado de escribir (poesía, reseñas, cuento, monólogos de humor y teatro de pequeño formato, adaptaciones, guiones, artículos, ensayo, etc). Es verdad que lo de novelista no lo tenía pensado. Me encantaba la investigación histórica, así que he trabajado muchos años en ello. Y he tenido la suerte de dirigir teatro y documentales para la Universidad, (dirigir cortometrajes me crea mucho estrés, pero escribirlos y montarlos, todo lo contrario). Ese era mi camino, en realidad. Como también escribía algo de relato corto, un día una amiga me convenció para alargar un argumento que le conté y que le había gustado muchísimo. De ahí salió la novela Donde acaban los mapas (Edit. Palabras de Agua, 2013), que trata del peso de los recuerdos, del destino que no elegimos, de la memoria selectiva y de la losa de los regímenes totalitarios en las conductas individuales. Después, una novela juvenil en 2014, Gustavo Adolfo y el misterio de los esqueletos andantes (Edic. Juno), un ensayo de actualidad económica con una experta en finanzas, un poemario, y Todo mortal. Ahora ya sólo escribo novela.


¿Cuál fue tu primer acercamiento al mundo de la literatura? ¿Tuvo la culpa algún libro u autor en particular?

Como lectora, tuve la suerte de que mi casa estaba llena de libros, y la de mis abuelos también. Comencé con cuentos y libros juveniles de mis hermanos o que mi madre me compraba. Poco después, y gracias a las clases de Lengua y Literatura del colegio, a los once años descubrí a Bécquer por un poema que nos mandaron aprendernos de memoria. Mi hermano tenía las Rimas y las leí completas. Al año siguiente recuerdo que le pedí a mi madre, ante su asombro, el Romancero Gitano, de Lorca, que me encantó, aunque supongo que entendí la mitad. A partir de entonces, me hice muy lorquiana y comencé a leer su teatro. También leía libros no muy acordes para mi edad. Siempre fui una niña un poco rara, jeje.

A la hora de escribir, ¿sientes vocación, pasión, necesidad…?

Pues todo ello a la vez. Nunca sopesé en mi vida otra cosa que no fuera escribir, ya fuera ensayo, guiones, etc., que era por donde creía que iba a discurrir mi vida de escritora. No me planteé en serio escribir novela hasta el 2010, aproximadamente. Y siempre he escrito por una necesidad de expresar cosas que, de otro modo, y por timidez, sería incapaz de transmitir.      

Cuando escribes, ¿piensas en las emociones que puedes despertar en los lectores o prefieres dejarte llevar por sus pasiones?

Mi premisa es siempre emocionar. Creo que un libro siempre “te tiene que llegar”: emocionarte, hacerte pensar, descubrirte nuevas cosas… Y luego saber expresar esas intenciones. Pienso que la literatura debe ir más allá del mero entretenimiento. Debe removerte cosas por dentro. Y me gusta emplear una prosa elegante para hacerlo. Sin duda, esta última es la característica que más me gusta que me recuerden cuando comentan mis libros.

Como historiadora y escritora, consciente de lo mucho que hicieron y sacrificaron las anteriores generaciones femeninas en el mundo literario, y que queda perfectamente reflejado en Todo mortal. ¿Qué opinión tienes, nos hemos igualado en este terreno antiguamente dominado por el género masculino, o aún nos queda mucho camino por recorrer?

Es un hecho que hay más lectoras que lectores, aunque sean más los escritores que las escritoras. Sobre la mujer recae aún la mayoría de las cargas familiares, y eso dificulta la tarea de escribir por falta de tiempo. Muchas de ellas tienen su jornada laboral de ocho horas, llevan su familia y escriben cuando pueden. Tampoco hay que olvidar la escasísima presencia en la Real Academia de las autoras, y no creo que sea por la falta de méritos, cuando hemos tenido grandísimas autoras en estos 300 años. Pero también creo que todo ello evolucionará más deprisa que antes. Los cambios sociales y de mentalidad no tardarán tanto en llegar, por lo que podemos ser optimistas. Yo al menos lo soy.

¿Cómo surgió la idea, como se fraguó Todo mortal? Y, ¿con qué personaje femenino y/o masculino te identificas más?

Trabajo mucho mentalmente mis novelas. Apenas utilizo el papel o el ordenador antes de escribir (ni después). Lo guardo todo en la cabeza. Como lo repaso continuamente, no se me olvida. Es todo como un rompecabezas gigante que al final tienes que hacer encajar. Una madrugada me desperté con la idea de escribir una historia de misterio sobre Bécquer. Quizá fue porque en esos días estaba dándole vueltas sobre lo que iba a contar tras el primer libro. La gente no paraba de decirme que le había gustado mucho la primera novela y que cuándo escribía la siguiente. Estaba preocupada por no defraudarles y durante un tiempo sentí muchísima presión. Cuando me surgió el tema y comencé a documentarme, se me quitaron todos los miedos.
Respecto a la segunda pregunta, no me identifico con ningún personaje en sí, pero tengo un especial cariño por Manuela Monnehay, que desde el principio me pareció una mujer muy misteriosa, y de la que nunca hubiéramos sabido nada (no tuvo descendencia) si no fuera porque fue muy importante en la vida de Bécquer. Gracias a esto, es mecionada en las biografías del poeta (por cierto, él apenas lo hizo) y se ha podido sacar algo de información en los archivos. Yo sigo fabulando sobre ella, sobre todo para mi tercera novela, El mensajero sin nombre, aunque aún no sé el peso que tendrá en ella. Me parece un personaje apasionante. Como historiadora, me gustaría investigar en más cosas, pero eso me supone una estancia larga en Sevilla que, por el momento, no es posible. También adoro al personaje de Emilio Bravo.

Una vez leí que un escritor una vez que ve su libro publicado deja de pertenecerle para pasar a formar parte de los lectores, ya no se le considera solo obra o parte del autor. ¿Crees que Todo mortal, va recorriendo ya ese camino, que se aleja o lo sientes aún muy arraigado a ti? ¿Está recorriendo el camino que le habías marcado o que tenías previsto? ¿Cambiarías algo de la novela o del procedimiento?

Si quieres que te diga la verdad, nunca releo mi novela después de terminarla. Si lo hago, es para corregir de nuevo cada página, pero no para disfrutarla. Para mí ya es pasado y pertenece a quien la lea. Es su evolución natural. Cuando voy terminando un libro, comienzo a pensar en el próximo de forma automática. Otra cosa es que esté orgullosa de mi novela. La ideé expresamente para un concurso literario, de ahí que tenga una prosa muy poética, y estoy satisfecha con el resultado. A la gente, afortunadamente, también le está gustando mucho, a pesar de ser muy distinta a Donde acaban los mapas. Lo que sí haré próximamente será corregir algunas cosas de ella que creo que tienen que ser mejoradas.

Dentro del mundo literario las cosas están bastantes difíciles, sobre todo para los que comenzáis e intentáis haceros un hueco en este mundo. Como escritora y lectora, ¿cuál crees que es el mejor impulso para promocionar una novela? (Él boca a boca, el marketing, grupos y páginas a través de las redes sociales, ¿cuál crees que tiene mayor repercusión?)

Creo que es un poco de todo. Yo tengo lectores que supieron de mí por las redes sociales, pero tengo aún más los que no las usan. Estos me conocieron en las presentaciones de Donde acaban los mapas y me han seguido fielmente en esta nueva. Es importante que una editorial te dé una oportunidad. En mi caso fue Palabras de Agua, cuyos editores confiaron en mí, y en mi primera novela, y eso nunca lo podré olvidar. Esta segunda la ha publicado la Editorial Playa de Ákaba como parte del premio de ganar el concurso Mujer al viento 2015.
Respecto a la repercusión posterior, todo influye, pero lo fundamental es que a los lectores les guste mucho cómo escribes. Sin eso, te olvidarán pronto en este maremágnum de autores de hoy en día.

Una vez leí a un joven escritor comentar que las redes sociales pueden alzarte o sepultarte, es decir, igual que puedes darte a conocer y promocionar tus novelas, también pueden apalearte con las malas críticas y hacerte caer en picado incluso antes de llegar a ser reconocido. ¿Qué opinión tienes sobre las redes sociales, a ti te sirven como ayuda para difundir tus novelas, o te da reparo o miedo a leer críticas desfavorables que puedan repercutir en tu profesión y en tu vida?

Yo no puedo tener más que opiniones favorables sobre las redes. Me hubiera sido imposible tener lectores en Orense, Cádiz, Lérida, etc. sin ellas (facebook, principalmente). Todo, absolutamente todo, ha sido positivo. Y poder hablar de tú a tú con los lectores (y con otros escritores) a través de ellas, es lo mejor que te puede pasar. Y a mí es lo que más me gusta. Luego los conoces personalmente en las presentaciones y es fantástico. Los internautas son siempre muy educados con los escritores en las redes. A mí no me dan ningún miedo: me encantan.

Y por último, ¿crees en los finales felices?

En la vida, regular, claro, pero en la literatura (como en el cine) yo siempre he optado por la idea de que se ha de transmitir valores esenciales, que se debe inculcar las cosas buenas que tenemos como humanos: lealtad, generosidad, amor, amistad, nobleza… Esta es la verdadera base de mis libros. Mis personajes son honestos, o fieles a sus ideas, o a sus sueños, o quieren cambiar el mundo, o simplemente ayudar a los demás. Pueden pasar problemas (sin conflicto, no hay novela), pero huyo de las mezquindades, de la violencia, de la agresividad. No me regodeo jamás en eso. Bastante tenemos en el mundo real. La literatura no es un mero entretenimiento: debe ayudarnos a ser mejores, o a encontrar lo positivo de la vida y de la gente. Por eso me gustan los finales felices, porque significa que el personaje ha superado su particular calvario (puede ser la dificultad de su época, un régimen opresivo, los prejuicios sociales…) y ha triunfado sobre sí mismo. Y porque se da un mensaje de esperanza, tan importante como la propia historia. Los finales felices nos hacen más humanos y nos reconcilian con el mundo, no tengo ninguna duda. Sí, yo apuesto por ellos. 

Muchísimas gracias, Ana. Te seguiremos leyendo.
Gracias a vosotros, a ti, Esther, y a todos los miembros de Lecturas Compartidas.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Alguien me ha preguntado en estos días...

Alguien me ha preguntado en estos días por qué una escritora con dos novelas en papel, publicadas en editoriales “tradicionales”, acudió al I Encuentro de Editores Independientes organizado por Amazon España el pasado 24 de octubre. Vaya por delante que el evento fue muy intenso: pudimos saludar a colegas que conocemos sólo por Facebook y a lectores, y conocer experiencias de autores muy diferentes, que vinieron a compartirlas con nosotros. Muchos escritores importantes presentes, por cierto, también tienen obras en papel con editoriales destacadas: Blanca Miosi, Rafael R. Costa, etc. Por no hablar de Matilde Asensi, que nos hizo llegar un mensaje en video, explicándonos cómo ella misma gestiona sus derechos en digital de su último libro, mientras en papel es Planeta quien lo hace.

La razón de mi presencia allí es sencilla: un escritor que se dedica, o quiere dedicarse de una manera profesional, a este noble, y dificilísimo, arte de escribir, ha de conocer dentro de lo posible su mundo, su esfera, su ámbito. Y el mundo es más ancho de lo que creemos. Nada es excluyente, y nada puede serlo, ya que nos encontramos en un mercado saturado en España, con una oferta y una demanda que, desgraciadamente, es la que es.

Yo estoy encantada, hasta ahora, de haber emprendido el camino que he seguido. Autopubliqué hace doce años mi tesis doctoral (aligerada, eso sí), cuando entonces nadie lo hacía. Y fue, y sigue siendo, una de las mejores decisiones que pude haber tomado. Hoy, después de más de una década, se sigue vendiendo a buen ritmo en librerías de mi ciudad y por Internet. Más tarde, pertenecer a dos editoriales pequeñas, pero honestas y maravillosas, Palabras de Agua y Playa de Ákaba, me ha reportado también grandes satisfacciones: tener a tus editores a mano en cualquier momento, con un trato personal de amigos;  consultar con ellos cualquier tema, opinar, preguntar, relacionarte con el resto de compañeros escritores que las integran… No sé cómo será el resto de editoriales, pero estas dos, porque las conozco desde dentro, sé que se esfuerzan día a día por sus autores, en este complicado universo literario. Mención aparte es Ediciones Juno, que no es una editorial en sí, ni lo pretende ser, sino una Asociación con unos fines muy determinados, pero que tuvo a bien sacar adelante un proyecto que yo tenía en mente, aceptando generosamente todas las ideas que les propuse.

Y tras ello, queda la parte en la que el autor puede optar por explotar sus propios textos de forma individual. Creo que el futuro será así: autores que pertenecerán a editoriales con unas obras y otras distintas las explotarán de forma independiente. No hay mercado para tanto autor, ni lectores para tanto libro, y sólo los mejores llegarán a poder tener éxito (y otros muchos que lo merecen, no lo tendrán. Este es un mundo abiertamente injusto). Autopublicarse no es la panacea de nada. No es la solución. Es un camino más. Y siempre es el público quien manda. Las editoriales tradicionales jamás desaparecerán, porque su labor sigue siendo muy importante. Y así ha de ser. Siempre habrá escritores y convivirán canales clásicos con los que impongan las tecnologías. Son otras cosas las que nos tienen que preocupar hoy más: la piratería, conseguir más lectores, más impacto en la sociedad y en los medios de comunicación, que los libros digitales no se perpetúen en precios ridículos (0’99 €, 2’99 € …).

Por lo demás, cabemos todos en este gran barco. Y el océano viene bravío, así que mejor remar todos juntos para salir a flote.


NOVELA TODO MORTAL

                                                            Pedidos a todomortal23@gmail.com

                                                             PREMIO MUJER AL VIENTO 2015 
(Primer Premio de Narrativa Ayto. Torrejón de Ardoz, Madrid. Publicado por Edit. Playa de Ákaba) 

            

jueves, 22 de octubre de 2015

Los lectores opinan

Nada es comparable a cuando un lector, que te ha conocido en el curso de tus novelas, te expresa su opinión (aquí la de Manuel Ruiz-Gomez, en Facebook, el 21 de octubre 2015). Lectores que, con el tiempo, se convierten también en amigos... Puedes verlo en  https://www.facebook.com/ABRodriguez70/posts/10201178530621553
Cartel creado por Manuel Ruiz-Gómez


"Ana Belén, acabo de leer tu segunda novela, Todo mortal.
Para expresar mi opinión sobre la misma copio estas palabras de otro libro que leí hace muy poco:
Un buen libro no se mide sólo por sus últimas palabras sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro es un libro que uno se arrepiente de terminar.
Epílogo de La verdad sobre el caso Quebert -- Joël Dicker
Manifiestan claramente lo que sentí al terminar tu novela, tristeza por perder de vista a los personajes.
Tengo que reconocer ciertos prejuicios antes de empezar su lectura. Tu anterior y primera novela, Donde Acaban los Mapas, dejó el listón muy alto, tan alto que de verdad pensé que era muy difícil que siquiera se acercase a ella.
Pronto me cautivaron los personajes, así como los escenarios que en esta ocasión albergaban las diferentes tramas: Sevilla, Asturias, París. Casualmente he estado hace poco en esos lugares y me encantaron, cada uno dejó en mí algo, y a todos me gustaría regresar alguna vez.
Sobre los personajes tengo que decir que están muy bien definidos, me gusta como los presentas y la autenticidad que reflejan, no hay buenos ni malos, son personas de carne y hueso, con sus historias, con sus circunstancias. Creo que las pinceladas que das nos muestran como son, luego ya cada lector tendrá sus preferencias, como siempre que leemos un libro.
La España del siglo XIX, esa España siempre en lucha entre lo tradicional y lo nuevo, entre el progreso y la tradición, el campo y la ciudad, las clases... Creo que es muy interesante la historia de ese siglo, tan desconocida, la verdad.
Y me parecía complicado el relacionar las distintas historias que se van tejiendo en la novela, en principio independientes pero que acaban convergiendo y de una manera creíble. El lector va entendiendo las distintas tramas y su interrelación.
Y sobre los temas que van apareciendo, algunos universales: el amor, la lucha por la superación, las diferencias generacionales... Otros planteados por ti.
Y me quedé con pensamiento de un personaje, Urtubi, porque me di cuenta lo cercano que estaría a nuestra actualidad:
Urtubi pensó que España necesitaba un cambio que solucionara los muchos problemas que acumulaba desde hacía demasiado tiempo y también la presencia de hombres de una mayor catadura política en el grueso de las entrañas del Estado. (pág. 41)
¿No es cierto que pasados 168 años sigue vigente? Yo lo vi así.
Otra frase que me llamó mucho la atención fue: El pasado siempre es nuestra condena, Mirella. Es la cadena que nunca va soltando los grilletes. La dice Emilio Bravo.
Y bueno, podría escribir más, pero creo que lo voy a dejar aquí. Yo recomendaría la novela porque desde el primer momento engancha, es de lectura fácil, en el sentido de que se entiende bien y no busca artificios complicados que muchas veces hacen perderse al lector; nos sitúa en una época de la historia de España poco conocida en general y sobre todo porque al final te deja como puse al principio, con cierta tristeza por haberla terminado.
No he querido entrar en el argumento porque entiendo que hay gente que no la ha leído y no quiere que le desvelen el mismo.
Bueno y ahora el reto que tienes por delante es más difícil todavía porque igualar o superar tus dos obras primeras creo que te va a suponer un esfuerzo grande, aunque entiendo que los retos no te asustan.
Un abrazo".

Texto de la escritora Teresa Hernández sobre TODO MORTAL


Aunque yo no sea capaz de escribir demasiado bien, distingo perfectamente algo bien hecho de un texto del montón. Leer a Ana Belén Rodríguez es una delicia. He terminado su novela “Todo Mortal”, título que hace referencia a las últimas palabras que pronunció Bécquer en su lecho de muerte y aún puedo oler los jazmines de los patios sevillanos e intuir la sombra del poeta pluma en mano detrás de mí. La novela ganó el premio Mujer al Viento y podría ganar alguno de más calado, como el Planeta, si no hubiera otros intereses implicados.
Todo Mortal es una novela bellísima en la que no ocurren grandes aventuras, pero capaz de transportarte dos siglos y llevarte a la frontera entre la magia y la ciencia, la superstición y la intriga. 
Cómo te envidio, amiga! 


          Teresa Hernández es científica y escritora
http://palabrasdeaguaeditorial.com/teresa-hernandez/

Nueva reseña en CINEFAGIA80

Libro: gustavo adolfo y el misterio de los esqueletos andantes


Muy buenas a todos. Tanto la entrada de hoy, como la próxima estarán dedicadas a una misma autora, si bien los dos libros son de temática completamente diferente, pero con la curiosidad de contar ambas con el mismo protagonista, si bien en el caso de la segunda novela cuenta con un papel secundario pero a la vez destacado. Pero no adelantemos acontecimientos todavía, acompañadme en un viaje a la Sevilla del Siglo XIX, donde el joven Gustavo vivirá una aventura difícil de olvidar. Listos? Allá vamos.






Escrito por Ana Belén Rodríguez, autora que ya apareció por aquí hace unas cuantas entradas, la trama es la siguiente: el niño Gustavo Adolfo es un voraz lector y desea vivir aventuras como las que ha leído en los libros que ha leído, poco imagina que sus deseos se harán realidad al ayudar a un esqueleto de un caballero a aclarar el misterio de su muerte. En su aventura contará con la ayuda del tartuco Sigfredo, el duende Plata, su amiga Julia Cabrera o el pianista Néstor.

Libro que pude conseguir gracias a la autora, que me puso en contacto con la editorial y me hicieron llegar un ejemplar de cortesía para poder analizarlo en el blog, por lo que les doy las gracias. Libro al que tenía la vista echado, pero que no pude hacerme con él en su momento y ahora ya ha quedado subsanado. He de decir que el argumento me llamó la atención, tanto por lo atractivo de la trama, cómo por conocer los jóvenes años de uno de nuestros escritores patrios básicos.

Ana demuestra saber cambiar de género y público sin ningún tipo de problema, lo que se agradece. Ya que hay autores que notan la diferencia y las nuevas creaciones pueden resentirse por ello. Menos mal que no es el caso que ahora nos ocupa. La novela, con una extensión de poco más de 150 páginas se puede leer en un suspiro si le metéis caña o sois ávidos lectores. Por si fuera poco, la letra es grande y en unos cuantos capítulos hay unos bonitos dibujos obra de David Santos Rodríguez.

Este es un libro homenaje a todas las personas que aman los libros, y de cómo ya desde pequeños han crecido con ellos y forman parte de sus vidas. Además, Ana nos introduce a un personaje que con un poco de imaginación, ya puede pasar a formar parte de nuestras vidas como son la raza de los tartucos. Y que merecen un libro para ellos solos, que espero que se haga realidad.

La trama avanza a toda chufa, a ello ayuda que los capítulos son cortos y que cuando te quieres dar cuenta ya te lo has ventilado. Por si ello fuera poco, es adictivo e ideal para que los niños de corta edad empiecen a iniciarse en la lectura, lo que luego les puede llevar a leer más cosas de Becquer, cuándo pregunten a los más mayores que escribió el famoso poeta.

El final del libro, que por supuesto no voy a desvelar, nos promete una segunda parte que ojalá se haga realidad. Pero que según te vienen en las solapas del libro, es algo que puede ocurrir ya que te viene el nombre de lo que será la secuela. Esperemos que no tarde mucho en ver la luz, ya que hay cabos sueltos que hay que atarse.

Lectura recomendable, pero sabiendo en todo momento lo que vais a leer, hay que ser consciente que es literatura destinada para un público más joven, por lo que hay leerlo con los ojos tal y como lo haría un niño o adolescente.

Espero que os haya gustado la entrada de hoy.

RESEÑA EN CINEFAGIA80


Libro: todo mortal

Muy buenas a todos. Tal y como avancé en la entrada anterior, hoy repite autora en la entrada de hoy. Pero la temática de la reseña de hoy, es completamente diferente a la que se habló hace un par de días. Eso sí, comparte protagonista, si bien aquí tiene un papel secundario pero con chicha. Pero no adelantemos acontecimientos, acompañadme a un viaje que nos llevará del norte al sur en nuestro país en el Siglo XIX. Listos? Allá vamos.



Escrita por Ana Belén Rodríguez la trama es la siguiente: en la España del Siglo XIX, varios personajes entrecruzarán sus caminos sin saberlo, de una forma u otra. Por una parte tenemos la historia de amor en Luanco entre Emilio Bravo, que huyó de su pasado para labrarse un futuro en las Américas, y Mirella Vorán. Por otro, en Sevilla el joven Gustavo Adolfo Becquer, sorprende y disgusta a su familia al confesarles su intención de hacerse poeta.

Tercera obra que leo de esta escritora, y espero que no sea la última. En cada una de ellas no se repiten elementos o tramas, por lo que en cada nuevo libro parece querer reinventarse en cuanto a género se refiere, como si quisiera innovar en cada nuevo trabajo. Lo que sin duda es de agradecer, ya que cada  nueva publicación, nos preguntamos con que nos sorprenderá en esta ocasión.

Amor, tintes de suspense, gotas de terror y un toque sobrenatural. Todos estos elementos están mezclados y agitados, para ofrecernos un coctel que, sin duda, satisfará a aquellos paladares que se acerquen a este libro. Pese a que la mezcla de géneros no pueda ser más dispar, todos los ingredientes se encuentran bien conjuntados, por lo que a medida que uno avanza en su lectura se da cuenta en como van encajando, hasta formar un puzzle completo.

Pese a que en apariencia se trate de una historia de amor, en realidad nos lleva a conocer una época de cambios en nuestro país, tanto en materia de pensar como en los avances que poco a poco se iban introduciendo en el mismo, y que marcarían el futuro de España.

Ana sabe construir personajes muy bien, siendo uno de mis personajes favoritos el de la chica protagonista. Demuestra ser una mujer avanzada a su tiempo, ya que no se limita a esperar acontecimientos, sino que se propone ir a buscar aventuras y a indagar el misterio que rodea a su amado. No es la típica mujer florero, es una heroína, cómo muchas otras protagonistas de novelas deJane Austen Emily Bronte, por destacar un par de ejemplos.

En las dos últimas entradas, Becquer ha formado parte de las mismas. La autora nos presenta dos etapas muy distintas de su vida, la infancia y su madurez. Pero en ambas se nota el espíritu soñador e inconformista que, le llevarían a ser una de las figuras más importantes y destacadas dentro de las letras de nuestro país. Ana parece tener un aprecio especial por el escritor sevillano, ya que le ha convertido en protagonista de ambas obras. De igual forma, en todo mortal, vuelve a hacer acto de presencia Julia Cabrera, su amiga y amor de toda la vida.

Si os gustan las novelas con carga dramática, pero que a la vez son capaces de tener terror y suspense, no lo dudéis y echarle un vistazo a esta obra. Seguro que no os arrepentiréis, no en vano se alzó ganadora con el premio en el certamen " Mujer al viento ".

Espero que os haya gustado la entrada de hoy.


PODÉIS LEERLA EN

http://cinefagia80.blogspot.com.es/2015/10/libro-todo-mortal.html

viernes, 11 de septiembre de 2015

PRÓXIMA PRESENTACIÓN DE MI NUEVA NOVELA



Una nueva sociedad comienza a gestarse en el convulso y fascinante siglo XIX. En 1853, mujeres y hombres de distinta procedencia, entre quienes se encuentra un jovencísimo Gustavo Adolfo Bécquer, se enfrentarán a los misterios que anidan en las arterias de una ciudad única: Sevilla.
Vidas que se entretejen entre sí. Historias dentro de historias. El poder ancestral de los libros y el arte de la poesía que agoniza, en una España que se resiste al avance de la ciencia y a la lucha contra la creencia; la razón contra la superstición, en un relato donde los protagonistas guardan con celo sus secretos en la búsqueda de su propio destino.

Puedes ver mi página de autor en  http://www.playadeakaba.com/todo-mortal/

viernes, 24 de abril de 2015

PRIMER PREMIO "Mujer al viento" 2015

El sábado pasado, día 18 de abril, logré el Primer Premio del Certamen de Narrativa "Mujer al viento", convocado por el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, con mi segunda novela: Todo mortal.
Ambientada en la Sevilla del siglo XIX, la obra será publicada en los próximos meses por la Editorial Playa de Ákaba, que dirigen los escritores Noemí Trujillo y Lorenzo Silva.


lunes, 26 de enero de 2015

Escribir novela. La tarea de recortar


A falta de concluir mi próxima novela (ya queda menos), os voy a contar una de mis obsesiones cuando reescribo y en las que más empeño pongo: recortar texto. En esta fase recorto párrafos, frases, palabras. Hace unos meses, alguien me preguntaba cuántas palabras llevaba escritas de mi segunda novela, El mensajero sin nombre. Ochenta y cinco mil, dije entonces. Hoy apenas quedan setenta y cuatro mil. Podría parecer, a primera vista, que llevo escrito menos libro; pero muy al contrario: ahora está más avanzado que nunca, porque de este último número no voy apenas a detenerme ya en “limpiar”.
 
            No escribo nunca texto que piense de antemano que va a ser eliminado. Me parecería perder tiempo desde el principio. Pero mucho de lo que escribo  terminará en la papelera, aunque aún no lo sepa.

            En total, de la presente he acortado ya cien páginas, como en su día borré ciento cincuenta al manuscrito concluido de Donde acaban los mapas. Y nunca me he arrepentido de ello. Duele quitar tanto trabajo acumulado, pero la novela, y el lector, lo terminan agradeciendo.
            Me gusta la elipsis y la concisión. Creo que mi experiencia como guionista ha sido fundamental en ello. También cuando grababa documental, y nunca acumulaba innecesariamente planos que sabía de antemano que no iban a tener cabida. Esa mentalidad es la que aplico cuando escribo, y la veréis en mayor medida en este segundo libro. Pienso entonces en no ralentizar la lectura y en cuidar las frases para que intenten decir mucho en pocas palabras.
            El comienzo de El mensajero sin nombre será muy distinto a como fue Donde acaban los mapas. En ésta, el lento y anodino discurrir del día a día  era parte de la trama: la vida sin más, que en el fondo esconde cientos de secretos. En mi nuevo texto, la acción y el misterio comienzan desde la primera página.
          Pero, eso sí, mientras escribo los capítulos que faltan, sigo recortando y recortando, sin dejarme engatusar por lo superfluo. 

 

 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Entrevista a la autora


Y como colofón a la reseña del día 10 de septiembre, el blog El Gato Trotero, de Yolanda Toledo Villar,  publica al día siguiente una entrevista realizada con mucho cariño, donde hablamos del origen de la novela, sus personajes y el contexto, así como de otros temas que se derivan de ella. ¡Nos os la perdáis!

http://elgatotrotero.blogspot.com.es/2014/09/entrevista-conana-belen-rodriguez-patino.html

ASÍ COMIENZA...

"jueves, 11 de septiembre de 2014


GATO TROTERO: Tengo que darle la enhorabuena por su novela, Ana Belén, es un placer para los sentidos leerla; está magníficamente escrita, la narración es impecable, atrayente, casi hipnótica si me lo permite, tanto por los personajes como por la trama. Los primeros están perfectamente definidos, tanto, que a una le parece que sean personas reales, de carne y hueso, que en cualquier momento te los vas a encontrar por la calle y entablar conversación con ellos. Se saborea la comida, se huele el té, se palpan las localizaciones, se visualiza cada lugar, cada calle, cada rincón por dónde se mueven, se sienten las emociones y los miedos de sus personajes; y como le decía, la trama engancha desde el párrafo uno, tras esto hay un duro trabajo de estudio, recopilación, y por supuesto, de mucha pasión por su trabajo Ana Belén. ¿Cómo nació Donde acaban los mapas, fue un parto largo, duro, o el dolor no tiene memoria cuando la criatura ya está en sus brazos?..."


http://elgatotrotero.blogspot.com.es/2014/09/entrevista-conana-belen-rodriguez-patino.html

ÚLTIMA RESEÑA RECIBIDA PARA DONDE ACABAN LOS MAPAS

El blog de cultura y viajes El Gato Trotero publicó el 10 de septiembre una reseña de la novela, de la que entresacamos unos párrafos. Una preciosa reflexión sobre los fines últimos de Donde acaban los mapas, una libro más complejo de lo que pudiera parecer.

Ana Belén Rodríguez Patiño nos lleva de la mano hasta un mundo donde tienen cabida muchos otros mundos y una historia, hecha con historias, que latentes, esperaban el momento de poder unirse unas con otras para dar sentido a lo vivido y a todo lo que está por vivir, un viaje que comenzó hace cincuenta años y que no acabará hasta que el mapa de los corazones marque el punto de llegada.

Un libro apasionante, escrito con la perfección y sencillez que observamos en un cuadro de Zhan Daqian, expresionismo chino con la fuerza de los colores del país asiático y el trazo ligero de occidente, una historia que mezcla perfectamente tradición y modernidad a través de un lenguaje tan natural como estudiado en sus términos y conceptos, sin restar en ningún momento ni un ápice de interés a la narración, aunque se nos descubran temas e ideas totalmente desconocidos para el lector occidental; lejos de servir de relleno a una historia en sí apasionante, Ana Belén ha encontrado la forma a través de su escritura, fina y exacta, de lograr apasionarnos más todavía por la novela y por un país que a priori, nos queda muy muy lejos.

El Gato Trotero

Si queréis leer la reseña entera (muy recomendable), pinchad en el siguiente enlace:
http://elgatotrotero.blogspot.com.es/2014/09/donde-acaban-los-mapas-de-ana-belen.html?spref=fb

¡Feria del libro de Madrid 2014!

Fotos de un día muy especial. El primer día de Feria, el 30 de mayo, firmé ejemplares de Donde acaban los mapas a un público que los agotó esa misma tarde.

Dos semanas después, el 12 de junio,  repetía con un libro de la Editorial Playa de Ákaba, Nueva Carta sobre el Comercio de Libros, donde participaba en la firma junto a escritores como Ana María Trillo, Miguel Hernández o Ángel Berrocal.

El año que viene... más.




"Un hombre silencioso que huye, unas fotos que hablan de un pasado oscuro, un misterio de otra época y un hermoso relato de amor de hace más de cincuenta años que aún es capaz de emocionarnos.
En su periplo por el París actual, Alicia Aliorte irá conociendo todas las piezas que esconde la compleja personalidad de un anciano profesor, cuya historia llena de sorpresas deberá encajar en un extraño rompecabezas que comenzó hace medio siglo en China, en los albores de la Revolución Cultural, y que parece resolverse en la actualidad..."
Cádiz, París, Londres, Viena y las entrañas de China en el relato de una historia de historias.

En Cáceres y en la Feria del Libro de Gijón



Palacio de la Isla, 24 abril 2014, dentro de la programación Cáceres Cultural

Los lectores cacereños se volcaron. Gracias a todo ellos por el recibimiento



Gijón, agosto de 2014


miércoles, 10 de septiembre de 2014

2014. EL AÑO DE LAS FERIAS DEL LIBRO

¡Toda la vida asistiendo como lectora a la Feria del Libro de Madrid y este año me tocó como autora!

 Me encantó el contacto directo con el público, explicando algunos entresijos de la novela y firmando ejemplares a quienes se agolpaban ante el libro. ¡Agotamos todos los que la distribuidora Maidhisa (encantadores y muy profesionales) habían llevado hasta su caseta! Un mes antes agotamos también en la Feria del Libro de Tres Cantos, así que acudimos una segunda vez unos días después.

Estuvimos en mayo en la Feria de Fuenlabrada, que poco a poco va trabajándose un prestigio en el sector; en el Día del Libro del 23 de abril, en Cuenca, donde la novela fue seleccionada por el Club de Lectura de la Biblioteca para la actividad central de la jornada; en la Feria del Libro de Cáceres (donde presentamos en el bellísismo Palacio de la Isla, dentro de laa actividades de Cáceres Cultural), en la Feria del Libro de Gijón de agosto, con presentación incluida en el bullicioso marco del Paseo de Begoña...

Sólo puedo dediros que... ¡el año que viene espero repetir en todas ella, por lo menos!
 





Feria del Libro de Fuenlabrada. En la foto también podéis ver al escritor Fernando Figueroa. Siempre es un placer compartir espacios

Con Carlos, en la caseta de la Feria de Tres Cantos

A la derecha de la foto, la escritora Elena Martínez Blanco, que vino a visitarnos. Un honor

sábado, 6 de septiembre de 2014

¡El 19 de Septiembre, un año!

El 19 de septiembre de 2014 se cumplirá un año desde que Donde acaban los mapas recibió confirmación de que vería la luz. Así lo publicaba la Editorial Palabras de Agua en su página de Facebook:

           "Qué ilusión nos hace cuando encontramos uno de esos manuscritos tan buenos que pensamos que tenemos que publicar sí o sí. De esos que están tan bien escritos y con historias tan absorbentes que da igual el género al que pertenezcan. ¡Mensaje enviado a la autora para decirle que nos interesa publicarla!".

 A partir de ahí, y desde que salió definitivamente en noviembre, meses frenéticos de presentaciones, entrevistas, ferias y contactos con los lectores hasta llegar a esta Tercera Edición actual.
En próximo 19 de septiembre de 2015, ¿en qué fase nos encontraremos?

lunes, 21 de abril de 2014

Sobre Cien Años de Soledad


"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Cuando comencé a leer Cien años de soledad, aquel verano en el que ya había cumplido los veintiséis, supe que había llegado el momento adecuado para que la obra de García Márquez me atravesara los sentidos.

Ese inicio, y la siguiente frase, “Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos”, fueron la antesala de un espectáculo fascinante que corría por páginas llenas de vida, secretos de alquimia y siglos, aromas, pisadas de advenedizos, cortinillas oscuras que va dejando el alma y voces, muchas voces. Voces de muertos, de familias rotas, de familias nuevas, de amores, traiciones, penas y dolor. De gentes que van y vienen, y perduran o no, abocados al éxito o al fracaso más absoluto. Personajes de tierra y luto, bodas envejecidas, hijos de la noche y el día, ferias como balcones abiertos, sortilegios, revoluciones de antaño, sangre, huellas de lluvia, viento, cementerios construidos para enterrar la historia de los que nos precedieron, realismo, dignidad, verdad, sueños, magia. Campos de agua y campo seco como metáfora de nosotros mismos.

Páginas de existencias que marcan a fuego una estirpe entera que camina entre rastrojos hacia su desaparición. Porque todo cabe en un siglo donde hombres y mujeres nacen condenados a la soledad y al estigma de ver perecer su aliento en el olvido.

Y como telón de fondo, abocado a la destrucción como en una maldición bíblica, emerge Macondo, fundada a orillas de un río por el primer Buendía y lugar soñado por García Márquez para ubicar la casa familiar de toda una estirpe inolvidable. Macondo, el mito, icono de lectores y escritores durante generaciones, donde resuenan los sueños de miles de historias que llegarían después. Como llegó para mí El coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada o El amor en los tiempos del cólera.

 Siempre recordaré cómo y cuándo leí Cien Años de Soledad. Como Aureliano Buendía recordaba cuándo conoció el hielo. Las horas de calor y lectura, los párrafos repetidos una y otra vez ante mis ojos, siendo consciente de que estaba leyendo algo único e inigualable.

Con la pérdida de Gabriel García Márquez se nos marcha un autor de literatura con mayúsculas, un referente, un genio que hemos tenido la suerte de compartir en este y el anterior siglo, un maestro.  Quizá el último descendiente de la estirpe de los Buendía. Tal vez la sombra que vagará por siempre entre los muros invisibles de Macondo. Descanse en paz en la eternidad de los libros.