lunes, 19 de diciembre de 2011

ALGUNAS CLAVES DE LA NOVELA

Donde acaban los mapas es una novela compuesta por varias capas; tantas como el lector quiera encontrar en sus páginas.
 Es una historia que nos habla del destino, que puede atravesar una vida y romperla de parte a parte, sin que podamos hacer nada para evitarlo (al protagonista, una simple decisión en un momento convulso le destruyó la suya).
 También es, ante todo, una historia de emociones: la emoción de un amor intemporal presente en la realidad vital de sus protagonistas. La emoción del poder de la amistad. O la emoción de sentir físicamente los espacios que nos forjan como personas (el lugar donde nacemos, donde amamos o donde nos descubrimos a nosotros mismos).
 El lector podrá bucear por el sedimento que habla de los sueños por realizar y de la ilusión por vivir. O de la búsqueda de la felicidad (la protagonista necesita continuos incentivos para hallarla; el protagonista, acostumbrado a sufrir, se conforma con poco).
 Y una idea sobre la que la autora está basando su segunda novela: el concepto de lo que parece real y no lo es. Lo que existe y lo que no. Sobre la ambigüedad de la realidad.

Es, en suma, una novela donde existe un misterio latente, expresado de distintas formas; y un enigma entre lo que es y lo que parece ser.
Y, como afirma uno de sus personajes: “Esta no es una historia de buenos y malos. Es sencillamente una historia de cosas que pasan”. De cosas que pasaron y se resuelven en la actualidad. En esta sorprendente historia a caballo entre dos épocas.

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