martes, 6 de marzo de 2012

La ciudad de las mil pisadas


"Al mismo tiempo que el anciano Jing Tao ponía sus pies por primera vez sobre las aceras de París, yo caminaba despreocupada por la Avenida de Nueva York de la ciudad francesa, tras doce meses viviendo aquí. Mientras él buscaba su nuevo escondite entre las calles y amanecía intentando entender dónde se encontraba ahora, yo paseaba siguiendo el trazado de líneas entre balcones y azoteas asomándose por los vértices cuadrados de la ciudad. Y disfrutaba por sus ramblas pobladas de árboles y farolas de bronce, o entre las fuentes que rezan su historia de batallas en lugares donde todavía se podía oler a pólvora.
Me sumergía a diario en la ciudad de las mil pisadas, despacio, lentamente. Como si tuviera miedo a salir del paraíso y adentrarme en las escaleras del diablo".

                                                               (Donde acaban los mapas) 

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