miércoles, 7 de marzo de 2012

Cádiz

"Escuché el sonido de la ciudad. Nunca reparamos en ello, pero cada ciudad habla y tiene su propio lenguaje, lleno de voces, de rumores cercanos, de pausas, de pasos.
Recalé en una de las terrazas de bares que adornan la plaza de la Catedral, llena de foráneos matando el tiempo y haciendo fotos. Contemplé despacio desde mi asiento, y a través del cristal de mi cerveza, la fachada del edificio que se levantaba soberbio ante mí, con una torre aneja cuyo mirador descubre el paisaje de casitas blancas y tejados que es Cádiz a vista de pájaro. Yo era una mota de polvo entre todo aquel maremágnum desordenado. Ahora me encontraba a sólo unas horas de mi partida de nuevo (...)
Me levanté de un respingo media hora después y me alejé de aquella impactante cúpula catedralicia, cubierta de azulejo dorado entrecortado por el cielo, que había estado escuchan en silencio todos mis secretos."

                                                (Donde acaban los mapas)

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