sábado, 3 de marzo de 2012

Todos los días de una vida

"-Le comentaba que me gustaría saber qué pasó después con usted y con Du Ling. Si no le importa contarlo, claro.
-Me importa o no me importa, no lo sé. Pero si usted quiere, no tengo ningún problema en contestarle.
-Se lo agradezco.
-Bueno se encogió de hombros. Ya no hay mucho que decir, en realidad. Pasó el tiempo. Nos terminamos graduando en Changsha, formamos un grupo de amigos que estaban interesados en el momento político que se vivía, y poco más.
-¿Y poco más?
-Sí.
-Pero ¿qué pasó con Du Ling?
-Tenía la salud débil. Estuvimos juntos años, muchos años, no recuerdo cuántos. Y después murió.
Quise escudriñar su gesto, su voz y sus palabras para encontrar en ellos alguna pista que me hiciera descubrir sus sentimientos en ese momento, pero nada dejó traslucir en el mapa de su rostro. Imposible saber hasta qué punto le había afectado aquella circunstancia. Lo que parecía claro es que concluía su historia con Du Ling de la forma más tajante.
-¿Cuándo fue eso? ¿Y cómo?
-Oh, mucho tiempo después. Veinte años, creo.
-¿Lo ha olvidado?
-Diecinueve. Casi veinte. Más o menos.
-¿Fue su único amor?
-Sí, lo fue.
-¿Y la echa de menos?
-Todos los días de mi vida".

                                            (Donde acaban los mapas)

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