martes, 29 de octubre de 2013

Carmen de Silva Velasco, la poetisa luminaria

Carmen habla, ríe, recita y sueña en cada palabra escrita sobre la blancura de sus cuartillas. Le gusta beberse la vida a tragos largos, degustar su sabor, paladear la intensidad de las horas, mientras inventa poesía con la luz de sus ojos. Unos ojos de aguamar y niebla, que todo lo pueden y que han vencido ya a la enfermedad y a la sombra de los años. Porque en la inmensidad de su mirada todo tiene cabida: la dicha amarga, la soledad sonora, la alegría del hoy y ese mundo que pinta, bautiza y redescubre en cada estrofa.

Conocí a Carmen cuando ella descubrió, en una librería del centro de Cuenca, mis libros sobre la guerra civil, y se inspiró en ellos para una novela. De ese furtivo encuentro de letras e historias nació su obra El gen del odio (Sial, 2006), una magistral reflexión sobre la necesidad del entendimiento, por encima de las ideologías.

Nos vimos poco después, en la presentación, donde me regaló una sentida dedicatoria: "Para Ana Belén, musa de este libro y gran amiga. Con todo mi cariño...".

Vivimos a partir de entonces una amistad de correos electrónicos y cafés a media mañana, quedadas en terrazas, conversaciones y aplazamientos aquí y ahora; una amistad que se fue cimentando de ausencia en ausencia, de frases y anhelo por leernos.

Escuché por primera vez un recital suyo en una tarde del otoño madrileño. Un hermoso libro que fue desgranando escondida tras sus gafas de vista cansada. Yo, sentada en mi silla anónima y expectante, me deleité en su universo mágico de jirones de poemas y corcheas. Porque Carmen compone música en cada verso, y declama con su voz templada en mil batallas, con pasión equilibrada y ese olor a certeza ensimismada que sale de su mano al escribir. Nunca ha dejado de crear, de transmitir sensaciones con una voz que arde en las hogueras buscando torres cada vez más altas. Porque ella no es sino una luminaria que enciende subterráneos y calles, almas y vidas, empeñada en caminar hacia el volumen de cada sílaba. Empeñada en caminar hacia la esencia final de todas las cosas.


Para saber más sobre su persona y obra:  http://es.wikipedia.org/wiki/Carmen_de_Silva_Velasco

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