lunes, 26 de enero de 2015

Escribir novela. La tarea de recortar


A falta de concluir mi próxima novela (ya queda menos), os voy a contar una de mis obsesiones cuando reescribo y en las que más empeño pongo: recortar texto. En esta fase recorto párrafos, frases, palabras. Hace unos meses, alguien me preguntaba cuántas palabras llevaba escritas de mi segunda novela, El mensajero sin nombre. Ochenta y cinco mil, dije entonces. Hoy apenas quedan setenta y cuatro mil. Podría parecer, a primera vista, que llevo escrito menos libro; pero muy al contrario: ahora está más avanzado que nunca, porque de este último número no voy apenas a detenerme ya en “limpiar”.
 
            No escribo nunca texto que piense de antemano que va a ser eliminado. Me parecería perder tiempo desde el principio. Pero mucho de lo que escribo  terminará en la papelera, aunque aún no lo sepa.

            En total, de la presente he acortado ya cien páginas, como en su día borré ciento cincuenta al manuscrito concluido de Donde acaban los mapas. Y nunca me he arrepentido de ello. Duele quitar tanto trabajo acumulado, pero la novela, y el lector, lo terminan agradeciendo.
            Me gusta la elipsis y la concisión. Creo que mi experiencia como guionista ha sido fundamental en ello. También cuando grababa documental, y nunca acumulaba innecesariamente planos que sabía de antemano que no iban a tener cabida. Esa mentalidad es la que aplico cuando escribo, y la veréis en mayor medida en este segundo libro. Pienso entonces en no ralentizar la lectura y en cuidar las frases para que intenten decir mucho en pocas palabras.
            El comienzo de El mensajero sin nombre será muy distinto a como fue Donde acaban los mapas. En ésta, el lento y anodino discurrir del día a día  era parte de la trama: la vida sin más, que en el fondo esconde cientos de secretos. En mi nuevo texto, la acción y el misterio comienzan desde la primera página.
          Pero, eso sí, mientras escribo los capítulos que faltan, sigo recortando y recortando, sin dejarme engatusar por lo superfluo. 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario